jueves, 27 de enero de 2011

Gorda con helado

En el último año engordé como 10  kilos.
Una depresión jodida, sumada a las pastillas que me daban  para bancarla, algo de  sedentarismo, mucho  chupahuevismo a la hora de comer...una mezcla de mierda.
La cosa es que tengo que bajar esos  kilos como sea. Bah, como sea no: bien. Eso implica  comer sanamente y moverme más ( algo que no logro hacer. Una porque no me gusta, y dos, porque ando mal de un pie y no  puedo caminar bien)
Comer sanamente  no es problema. No le hago asco a nada: zapallitos hervidos o  ensalada de rúcula con limón es bueno para mi.
Obvio que tengo  mis  kriptonitas alimenticias: helado, pizza y alcohol
¡Y pensar que de adolescente no bebía!
Hoy comí helado, y negocié conmigo que lo hacía por media hora de bici  fija, por lo menos. No llegué  ni a 15 minutos que ya me aburrí.
Tengo  pila de motivaciones: mi imagen, mi salud, mi soledad autoinflingida por estar gorda ( y sentirme mal)...pero  no hay caso.
Hoy es uno de esos días en que quiero  morir atragantada con helado.
Kilos y kilos de helado, de todos los colores y sabores. De un pote grande, con cuchara de sopa.Frente a una gran pantalla en donde pasen mis películas favoritas.
Y así dormirme, alechonadísima, y  mandar a todos a la mierda.
Pero no puedo  ni debo hacerlo.
Sobre todo por esos 3  kilos que ya bajé, y no se lo merecen

1 comentario:

Dot dijo...

por probar el vino, el agua salada, y los helados. che son solo unos kilos nomás. ¡ánimo! aflojale a las kriptonitas.